Carta 4: respuesta final de Mirtha Legrand a Charly Garcia
Mi querido Charly:
He tenido que leer mas de una vez su carta porque debo admitir, que esta vez logró hacerme pensar más de lo que esperaba. Estoy impresionada con lo mucho que me ha abierto los ojos. Y créame que no es sencillo sorprenderme después de tantos años, pero esto se sintió como una revelación.
Tiene razón en una cosa fundamental: la televisión no puede convertirse en una repetición eterna de las mismas preguntas y las mismas respuestas. Una conversación sin emoción, sin curiosidad y sin verdad corre el riesgo de transformarse en algo vacío. Y si hay algo que siempre quise evitar en mi carrera es justamente eso, el aburrimiento.
Por eso, querido Charly, después de pensarlo mucho decidí que voy a aceptar su propuesta.
Pero permítame aclararle algo, aceptar no significa abandonar aquello que defendí durante toda mi vida. No pienso renunciar a mis principios. La espontaneidad y la calidad no son enemigas. Una entrevista puede ser libre sin dejar de ser inteligente, puede ser inesperada sin dejar de ser elegante.
Usted dice que las grandes canciones no nacen de seguir un manual. Estoy de acuerdo. Pero también sabemos que detrás de cada gran canción hay un artista que conoce su instrumento. La inspiración necesita talento, y la libertad necesita oficio.
Quizás ahí está nuestro punto de encuentro ¿cierto?. Usted con su irreverencia y yo con mi experiencia podemos lograr algo que ninguno de los dos podría hacer por separado. Me suena a que podríamos complementarnos perfectamente y ser una dupla extraordinaria.
Me ha quedado grabada una frase suya: "que dos estrellas que ya nada tienen que demostrar pueden sentarse a conversar con honestidad". Y creo que tiene tanta razón. Después de todos estos años, no necesitamos demostrar quiénes somos. Pero sí podemos demostrar que todavía tenemos algo para decir.
Nuestro encuentro de 1979 fue histórico, es verdad. Pero como usted mismo dice, los grandes momentos no existen para ser repetidos, sino para inspirarnos a crear otros nuevos. La televisión, como la vida, necesita renovarse.
Y le voy a decir algo más, querido: como te ven, te tratan. Y si te ven bien, también pueden descubrir todo lo que todavía tenés para dar. Creo que esta entrevista puede ser una oportunidad para que el público vea no solamente al músico rebelde, sino al artista brillante que hay detrás.
Así que prepare sus palabras, afine sus ideas y venga a mi mesa. Eso sí, le advierto que seguiré haciendo preguntas incómodas, porque si algo me ha mantenido tantos años en este lugar es no conformarme con respuestas fáciles.
Porque conmigo no van a poder.
Nos vemos en la mesa.
Con afecto, Mirtha Legrand
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