Feria del libro 2026
Entre paginas y palabras
El jueves 30 de abril asistí una vez mas a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Desde hace aproximadamente 4 años voy religiosamente, aunque sea un día para recorrer. Por esto fines de abril y comienzos de mayo es una de mi épocas favoritas del año. Para mi la feria es entrar a una ciudad dentro de otra. Queda afuera el ruido de las calles, los autos y la vida cotidiana. Ahí dentro uno se pierde entre los pasillos de los distintos pabellones de colores. Cada stand repleto de libros y decorados con distintas temáticas que sorprenden todos los años. La Feria no es solamente un lugar donde se venden libros. Desde su creación se convirtió en un espacio donde las personas descubren nuevos autores, conocen nuevos géneros y comparten chalas con otros lectores.
De camino a la feria me pregunté qué busca una persona cuando elige un libro. Quizás busca una historia, una respuesta, una compañía o una distracción. Un libro no es solamente un objeto con páginas, es una entrada a un mundo de posibilidades.
En el aniversario de esta 50º edición de la FIL, la apertura estuvo atravesada por discusiones sobre el presente cultural argentino. Hubo críticas relacionadas con la situación del sector editorial y tensión durante los discursos oficiales. Además, la inauguración rompió con algunas tradiciones al incorporar un diálogo entre escritoras y una presentación musical.
Mientras caminaba por la feria pensé en como hoy en día existe el discurso de que "la gente ya no lee". Vivimos en un mundo casi digital totalmente saturado de pantallas y tecnologías, por lo que resulta lógico que se piense que las personas ya no leen por placer o que lo hacen con menos frecuencia. Pero ¿realmente esto es cierto? si fuera así, no tendría sentido que un jueves en pleno medio día los pasillos estén colmados y los stands abarrotados. Así que llegue a la conclusión de que si, la gente todavía lee. Me parece conveniente destacar que este año vi mucha mas gente que en los anteriores. De hecho me asombro que apenas se pudiera caminar un día de semana, cuando la aglomeración suele ocurrir sobre todo los Sábados y Domingos. Incluso al salir, la feria seguía llena de personas caminando con bolsas repletas de libros, sacando fotos o esperando una firma de algún autor. Me fui con dolor de cabeza, cansada y bastante agobiada por la multitud de gente pero también muy contenta y emocionada por volver el próximo año.
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