Feria del libro 2026

 Entre paginas y palabras

El jueves 30 de abril asistí una vez mas a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Desde hace aproximadamente 4 años voy religiosamente, aunque sea un día para recorrer. Por esto fines de abril y comienzos de mayo es una de mi épocas favoritas del año. Para mi la feria es entrar a una ciudad dentro de otra. Queda afuera el ruido de las calles, los autos y la vida cotidiana. Ahí dentro uno se pierde entre los pasillos de los distintos pabellones de colores. Cada stand repleto de libros y decorados con distintas temáticas que sorprenden todos los años. La Feria no es solamente un lugar donde se venden libros. Desde su creación se convirtió en un espacio donde las personas descubren nuevos autores, conocen nuevos géneros y comparten chalas con otros lectores.

De camino a la feria me pregunté qué busca una persona cuando elige un libro. Quizás busca una historia, una respuesta, una compañía o una distracción. Un libro no es solamente un objeto con páginas, es una entrada a un mundo de posibilidades. 


Una de las primeras cosas que llamó mi atención fue la muestra homenaje a Jorge Luis Borges. La exposición “Borges nacional y universal” mostraba cómo un escritor puede pertenecer a un país y al mismo tiempo convertirse en una figura leída en todo el mundo. La imagen de Borges aparecía acompañada por frases y referencias a sus libros, recordando la idea de que la literatura argentina no está encerrada en sus fronteras, sino que viaja a través de los lectores. La relación de Borges con los libros fue casi una forma de vida, desde pequeño estuvo rodeado de una biblioteca familiar enorme y llegó a imaginar la lectura como una manera de conocer el universo.


Al recorrer la feria encontré títulos que me llamaron la atención. Algunos fueron: La biblioteca de la medianoche de Matt Haig, Podría quedarme aquí de Oriana Sabatini y Los ecos de Jude de Joana Marcus. 



La tapa de La biblioteca de la medianoche muestra un edificio oscuro con muchas ventanas iluminadas. Mi primera interpretación fue que esas ventanas representan diferentes vidas posibles y cada habitación podría ser una historia, una decisión o un camino alternativo. Este libro nunca lo leí ni se de que trata pero siempre lo veo el librerías y redes sociales. 




En cambio, 
Podría quedarme aquí utiliza una imagen más inquietante: un rostro cubierto y una expresión ambigua. La tapa parece hablar de la permanencia, del deseo de quedarse en un lugar o una situación, pero también transmite cierta incomodidad. Este libro fue una novedad y el primer libro publicado de la autora. Me llamo la atención porque sigo la carrera de Oriana y personalmente me sorprendió cuando anuncio este lanzamiento. Las pocas reseñas que encontré son negativas así que todavía no me decidí en si leerlo o no. 




Por ultimo Los ecos de Jude que fue el único libro que compre. Tiene una tapa llamativa donde vemos a la protagonista con varias luces de colores alrededor, lo cual tiene un significado en relación a la historia. Y los "ecos" se refieren a las voces en la cabeza de Jude. Lo elegí porque hace mucho tiempo no leía a la autora. Me sorprendió porque me resulto muy diferente a todo lo que había publicado hasta ahora.




En el aniversario de esta 50º edición de la FIL, la apertura estuvo atravesada por discusiones sobre el presente cultural argentino. Hubo críticas relacionadas con la situación del sector editorial y tensión durante los discursos oficiales. Además, la inauguración rompió con algunas tradiciones al incorporar un diálogo entre escritoras y una presentación musical.

Mientras caminaba por la feria pensé en como hoy en día existe el discurso de que "la gente ya no lee". Vivimos en un mundo casi digital totalmente saturado de pantallas y tecnologías, por lo que resulta lógico que se piense que las personas ya no leen por placer o que lo hacen con menos frecuencia. Pero ¿realmente esto es cierto? si fuera así, no tendría sentido que un jueves en pleno medio día los pasillos estén colmados y los stands abarrotados. Así que llegue a la conclusión de que si, la gente todavía lee. Me parece conveniente destacar que este año vi mucha mas gente que en los anteriores. De hecho me asombro que apenas se pudiera caminar un día de semana, cuando la aglomeración suele ocurrir sobre todo los Sábados y Domingos. Incluso al salir, la feria seguía llena de personas caminando con bolsas repletas de libros, sacando fotos o esperando una firma de algún autor. Me fui con dolor de cabeza, cansada y bastante agobiada por la multitud de gente pero también muy contenta y emocionada por volver el próximo año.







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