Cuento fantástico
La puerta Me bajé del colectivo a una cuadra de casa, como siempre. Era de noche, pero no tan tarde. Las luces de la calle funcionaban casi todas menos la misma de siempre que ubicada justo en la esquina titilaba una y otra vez, todo parecía normal. Espere a que el colectivo se moviera para cruzar, mirando a ambos lados. Fue entonces cuando escuché el ruido ensordecedor de una bocina que me hizo frenar en seco. Una moto que no había estado ahí hace 5 segundos se encontraba a pocos metros de mi, fue extraño. Como apareció ahí? No la vi. Ni siquiera la escuche. Venía rápido. Demasiado. Me dejó inmóvil por un segundo. —¡¿No ves por dónde cruzás?! —gritó el hombre, sin sacarse el casco. No respondí, seguía desconcertada porque yo juraba que la calle había estado despejada para cruzar. No puede hacer otra cosa que quedarme ahí parada. Cuando puede salir del estado de shock en el que me encontraba me dispuse seguir caminando, ignorando al conductor. —¡Ey! ¡Te estoy habla...