Microcuentos
Cuento 1
El grupo de amigas se metió en el laberinto a jugar. Al principio se reían y correteaban por los diferentes pasillos, pero los minutos se transformaron en horas y cada camino parecía llevarlas al mismo lugar una y otra vez. Cuando por fin encontraron la salida estaban agotadas y sus pies dolían. Notaron que el cielo ya no era el mismo y el lugar en donde estaban antes de entrar al laberinto tampoco. Frente a ellas se extendía una autopista vacía. En el centro, un vehículo giraba en círculos. Tan rápido que parecía estar despegándose del asfalto, el auto dio varias vueltas y luego salió volando.
Cuento 2
El auto dio varias vueltas y luego salió volando. Descendió bruscamente sobre una autopista desolada. Siguió avanzando erráticamente hasta desviarse hacia un descampado, allí se encontraba un laberinto cubierto de maleza. Solo cuando encontró la entrada avanzo en linea recta. El vehículo freno de golpe y las puertas se abrieron. Se bajaron varias chicas haciendo bromas y riéndose como si nada, así el grupo de amigas se metió en el laberinto a jugar.
Tres microcuentos a partir de un sueño
Película repetida
Cuando llegamos al cine sentí un déjà vu.
El cartel de la película brillaba igual que unos días atrás, cuando había ido con mi papá.
Mis tíos y mi primo compraron las entradas emocionados, pero yo me quedé en mi lugar mirando la pantalla gigante.
No podía entender cómo todos estaban por descubrir algo que para mí ya había pasado.
Los vi desaparecer detrás de las puertas del cine y caminé hacia el shopping vacío.
Los locales seguían abiertos, las luces seguían encendidas, pero sentía que faltaba algo.
Era como si todos estuvieran viviendo una historia nueva menos yo.
La entrada perdida
Guardé la entrada del cine en el bolsillo como recuerdo de esa tarde.
Me gustaba tocar el papel y sentir que había estado ahí, aunque no hubiera visto la película.
Pero cuando salí del shopping, busqué la entrada pero ya no estaba.
Di vuelta mis bolsillos, revise mi mochila y hasta volví sobre mis pasos revisando el suelo por donde había caminado.
No había rastro de ella.
Lo extraño era que todos los demás tenían su entrada intacta.
Sentí que quizás nunca había llegado al cine y que nada había pasado en realidad.
Un lugar desconocido
Abrí una puerta que nunca había visto antes y entré a una habitación enorme.
Todo estaba en su lugar: los muebles, las luces, los objetos sobre las mesas.
Sin embargo, tenía la sensación de haber llegado tarde a algo importante.
Las personas que estaban ahí caminaban como si conocieran perfectamente el lugar.
Yo miraba alrededor intentando descubrir qué era lo que me faltaba.
No sentía miedo pero sí tristeza, como si todos estuvieran siguiendo una historia de la que era ajena.
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