Carta de Mirtha Legrand al Chiqui Tapia

 Querido Chiqui Tapia:


Espero que se encuentre muy bien. Como usted bien sabe, yo llevo muchísimos años sentada frente a una mesa escuchando, preguntando y viendo desfilar a las figuras más importantes de nuestro país. Y créame cuando le digo que el fútbol argentino se merece un espacio de conversación.


Por eso les escribo a usted para presentarle esta propuesta que, estoy segura, podría ser un gran éxito: organizar juntos una serie de encuentros llamado “La mesa del fútbol argentino”, donde dirigentes, jugadores, entrenadores e incluso hinchas puedan debatir sobre el presente y el futuro de nuestro querido deporte.


Hay algo más que nos une querido y no puedo dejar de mencionarlo, nuestros apodos. A mí el público me bautizó hace décadas como “La Chiqui”, y a usted lo llaman “el Chiqui Tapia”. Mire qué coincidencia tan encantadora. Si ya compartimos nombre, ¿cómo no vamos a compartir un proyecto? Sería casi un desperdicio histórico.


Piénselo bien, Chiqui. El fútbol argentino es como una gran mesa familiar. Hay discusiones, desacuerdos y hasta momentos incómodos, pero cuando todos se sientan a conversar, siempre aparece la posibilidad de entenderse. Y como digo siempre, no hay que pelear ni discutir porque la vida es corta y vale la pena ser vivida.


Por otro lado, no podemos ignorar un hecho evidente, millones de argentinos viven el fútbol cada semana. Son muchos los que discuten partidos, alientan a sus equipos y anhelan nuevas alegrías. ¿No cree que todos ellos merecen escuchar una conversación seria sobre el deporte que tanto aman?


Nuestra historia nos demuestra que los grandes logros nacen del trabajo conjunto. Basta recordar cómo la Selección Argentina logró unirse para ganar el Mundial 2022, fue la prueba de que cuando las diferencias se dejan de lado pueden ocurrir cosas extraordinarias.


Le prometo una producción impecable, invitados de primer nivel y, por supuesto, una mesaza digna de las mejores conversaciones. Porque, querido Chiqui, yo creo firmemente en que las mejores decisiones muchas veces empiezan alrededor de una mesa.


Quedo esperando su respuesta. Y no me haga esperar demasiado, no me genere disgustos. Mire que yo no soy rencorosa pero si memoriosa.


Con afecto y elegancia, Mirtha. 

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